Dígame compadre, dígame parcero. Digame paisano, digame llanero. Continuar será no solo una cuestión de recuerdo gramatical y fonético. Será tambien una cuestion de arraigo y apego, con familiaridad e identidad.
Con eso comienzo, cuando a estas letras llevo. Será primero esa vasta similitud que observo, y a la vez no veo, en todos y los demas. Decían que America Latina es una mezclade tanto propio, que se volvió ajeno. Con esa separación de sendas banderas, que al final, no nos llevaron a ningun puerto. Mas que al de creer que somos parecidos, pero no los mismos. America latina, ahora que ya he comenzado, no es una mezcla, ya todo siempre fue uno. Solo, que hace tanto tiempo, que a la cara ya no nos vemos.
Es la ciudad, el mundo telecomunicado por el crecimiento. Y balbuceado e imerso en un burdo virtual con fibra optica y pares mezclados entre Unos(1) y Ceros(0). Vargas Llosa menciona, a lo que en resumen veo, que somos la imitación o emulación de un reflejo. Reflejo del sueño y fantasia con la que nuestros "Conquistadores" llegaron. Mas aun la idea que los trajo.
Al final se que lo importante, no será de donde y como quien nos presentemos. Si no, quien somos por dentro. Misma idea, para explicar y explicando desde donde escribo hoy y hacia donde llego. Como decia, al final lo importante es quien somos por dentro. Y que de ahi parte lo que hacemos.
El Kión Asesino y Aceituna Kid, solo para presentarlos, y como los presenté al titulo(el kión y la morena), serán una representación. De lo que queremos, decir, mostrar, ver y tal vez, espero, convencernos.
Desde ahí, me libero de toda mala intención en este intento. Menos de los errores por lo humano, que al que este leyendo, sabra juzgarlo y entenderlo, espero.
¿Que representaremos aqui?!!! El Kión es ese holgado desenfreno de su amargura, en envase poco privilegiado y compacto. Pero que sabrá darle sus ventajas en momentos apropiados. Aceituna Kid sin embargo, es esa suavidad, poco acarciada, poco relevada, poca cosa le dije Yo un día porque no me gustan las aceitunas. Poca superficie, suave en extremo, como las mujeres infinitas de nuestro acento, y las que no también. La del color serio, la nombrará alguna publicidad, o nuestro poco esmero por entender lo que no entendemos. Kid, porque a veces muestra su problema de identidad, lo cual si es serio. Pero infinita en oportunidad, como lo es nuestro Kión a veces abjecto.
Reconocernos en ellos será a veces, o tantas veces. En verdad, las posibilidades, infinitas hasta donde las habia resuelto, dependerá de por donde las lleven, me lleven y los llevemos. Actitud y buen animo, que al final todo esto es buena buena vibra, buen sentimiento, y busqueda de un buen proyecto marchando a buen arbitrario fin. A ver si todos, por algún lado, la hacemos.
La mano morena